Es una Parroquia Católica de Rito Romano, perteneciente a la Arquidiócesis de Maracaibo, Venezuela. Está ubicada en la Comunidad de El Bajo, en el extremo sur del municipio San Francisco del estado Zulia, limítrofe con el Municipio La Cañada de Urdaneta.
viernes, 9 de septiembre de 2016
El emblema de nuestra Parroquia Purísima Madre de Dios y San Benito de Palermo presenta el corazón de San Benito en rojo fuego portando en su interior, en dorado, el anagrama antiquísimo de la Bienaventurada Virgen María. Este anagrama conmúnmente se ha usado desde la Edad Media para representar a la Inmaculada Concepción, la Purísima, como cariñosamente se le ha llamado en nuestra comunidad de El Bajo por mas de 250 años.
Del centro del anagrama brotan rayos de luz que iluminan el corazón del santo negro y que sobresalen de él proyectándose para iluminar las vidas y el camino de todos aquellos que se confían a la tierna y maternal protección de la Madre de Dios y a la fraternal intercesión de San Benito de Palermo, ya presente en El Bajo desde hace 100 años.
De la Laudes de Hoy, 9 de Septiembre de 2.016
Cántico Jr 14, 17-21
LAMENTACIÓN DEL PUEBLO EN TIEMPO DE HAMBRE Y DE GUERRAEstá cerca el reino de Dios. Convertíos y creed la Buena Noticia (Mc 1, 15).
LAMENTACIÓN DEL PUEBLO EN TIEMPO DE HAMBRE Y DE GUERRAEstá cerca el reino de Dios. Convertíos y creed la Buena Noticia (Mc 1, 15).
Mis ojos se deshacen en lágrimas,
día y noche no cesan:
por la terrible desgracia de la doncella de mi pueblo,
una herida de fuertes dolores.
Salgo al campo: muertos a espada;
entro en la ciudad: desfallecidos de hambre;
tanto el profeta como el sacerdote
vagan sin sentido por el país.
¿Por qué has rechazado del todo a Judá?
¿Tiene asco tu garganta de Sión?
¿Por qué nos has herido sin remedio?
Se espera la paz, y no hay bienestar,
al tiempo de la cura sucede la turbación.
Señor, reconocemos nuestra impiedad,
la culpa de nuestros padres,
porque pecamos contra ti.
No nos rechaces, por tu nombre,
no desprestigies tu trono glorioso;
recuerda y no rompas tu alianza con nosotros.
día y noche no cesan:
por la terrible desgracia de la doncella de mi pueblo,
una herida de fuertes dolores.
Salgo al campo: muertos a espada;
entro en la ciudad: desfallecidos de hambre;
tanto el profeta como el sacerdote
vagan sin sentido por el país.
¿Por qué has rechazado del todo a Judá?
¿Tiene asco tu garganta de Sión?
¿Por qué nos has herido sin remedio?
Se espera la paz, y no hay bienestar,
al tiempo de la cura sucede la turbación.
Señor, reconocemos nuestra impiedad,
la culpa de nuestros padres,
porque pecamos contra ti.
No nos rechaces, por tu nombre,
no desprestigies tu trono glorioso;
recuerda y no rompas tu alianza con nosotros.
jueves, 8 de septiembre de 2016
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